Aria ProII historia

La leyenda del Aria Pro II «TS», un instrumento innovador que trascendió su época

Aria Pro II, tras consolidar su posición como modelo original líder en el mercado nacional gracias al éxito de la serie PE, lanzó en 1979 un modelo revolucionario y multifuncional adelantado a su tiempo como siguiente paso estratégico. Su nombre era «TS (Tri Sound)».

Fiel a su nombre, que significa «tres tipos de sonido», esta guitarra fue aclamada en los catálogos contemporáneos por ser capaz de «crear más de 30 colores de sonido». Era una auténtica «mágica del sonido», que albergaba variaciones tonales aparentemente infinitas.

La cristalización de la tecnología más avanzada: los versátiles controles de TS

La característica definitoria de la serie TS era su complejo y diverso sistema de control. Desde su lanzamiento, ofrecía una amplia gama que incluía los modelos TS-800/600/500/400, todos ellos equipados de serie con tomas de bobina e interruptores de fase.

Además, los modelos TS-500 y superiores de gama alta incorporaban un interruptor giratorio de seis posiciones para alterar la frecuencia del circuito activo, junto con un potente amplificador. Tampoco se hicieron concesiones en cuanto a la estructura: los modelos a partir del TS-600 adoptaron una construcción de mástil continuo, que ofrecía un sustain y una facilidad de ejecución superiores. La forma asimétrica del clavijero, con seis clavijas en línea en un lado, a diferencia del PE, simbolizaba aún más su naturaleza avanzada. Los marcadores de posición del diapasón también reflejaban la individualidad de cada modelo: el TS-600 y los modelos superiores presentaban marcadores de nácar en forma de diamante, el TS-500 utilizaba diamantes ranurados y el TS-400 empleaba puntos.

Detrás de esa sombra se esconde el «pájaro misterioso». Entre bastidores de TS development

¿Por qué la TS nació como una guitarra tan multifuncional? La respuesta se esconde en la existencia de un determinado modelo de copia que Aria emprendió a finales de los años 70. Ese modelo era la serie MK, que investigó a fondo la «Mockingbird» de B.C. Rich.


En aquella época, B.C. Rich era una marca de guitarras de vanguardia, y su enfoque innovador causó un profundo impacto en muchos fabricantes japoneses. Se dice que el equipo de desarrollo de Aria, profundamente impresionado, tomó prestada una Mockingbird que había llegado a una tienda de música y llevó a cabo un examen exhaustivo en la fábrica de Matsumoto, desde la toma de medidas hasta el desmontaje y el análisis de los circuitos.

Así nació la serie MK, con el concepto de «superar al original». La cristalización de las tecnologías cultivadas allí —la construcción de mástil continuo, los amplificadores y las diversas configuraciones de interruptores— se trasplantó casi en su totalidad a la serie TS. La TS demostró que Aria había sublimado la tecnología de vanguardia que había absorbido en sus propios modelos originales.


Su naturaleza innovadora obtuvo un apoyo entusiasta por parte de los usuarios, alcanzando tal popularidad que la producción de la fábrica tuvo dificultades para satisfacer la demanda.

Su forma cambió con el tiempo, su breve vida fleeting.


En el apogeo de su popularidad, el TS sufrió un pequeño cambio alrededor de 1981, similar al PE. Se implementaron actualizaciones prácticas, como cambiar la forma de la cabeza a la misma forma simétrica 3:3 que el PE-R, y el puente pasó a ser una especificación de 2 vías que permitía encordar las cuerdas tanto por la parte trasera como por el cordal.

Sin embargo, ese esplendor no duró mucho. La serie TS, que había gozado de una inmensa popularidad, desapareció abruptamente tras el catálogo de 1983, poniendo fin a su breve historia de producción.

Aunque no se desarrolló tan ampliamente como la serie PE, quedaron modelos distintivos de Aria, como el Metallic Blue y el Black 'n' Gold, que quedaron grabados en la memoria de muchos guitarristas.


Un modelo trágicamente efímero, cuya producción finalizó tras tan solo unos años. Sin embargo, su ambiciosa filosofía de diseño y su abrumadora presencia siguen siendo una leyenda indiscutible, entretejida para siempre en la historia de Aria Pro II.